Profilo di Ana MaríaKNOW THE CHILLFotoBlogElenchi Strumenti Guida

Ana María González

WWW

20 gennaio

Flog

Esta es una invitación para visitar mi flog donde últimamente escribo mucho más que acá: http://www.fotolog.com/r_u_kidding_me/
15 gennaio

1-2-3

Lluvia
Piano
Flores
Calma
Ventana
 
 
1
 
Calma entra por la ventana sin pedir permiso. Aprovecha que la habitación está sola y se dispone a registrar los cajones del escritorio. Encuentra papeles, algunos escritos, otros tachados, otros limpios. Los moja. Esa maldita lluvia. Abre la puerta y ve una vasija con flores muertas en un mueble. Se desplaza por el angosto corredor. Oye el sonido de un piano, hay alguien allí detrás de la puerta. La ha encontrado y sin embargo algo tranca la entrada. No es su turno todavía y lo sabe. Todavía reina alguien más en esa habitación, la que dirige las notas del instrumento, la que le aplasta el corazón contra los huesos. Tristeza sigue ahí y lo sabe.
 
2
 
El sonido de la lluvia le producía una calma que rayaba casi con una sensación de desdoblamiento. Compartía esa sensación cuando olía flores frescas o escuchaba las notas melancólicas de un piano. Era una lástima que la vista de su ventana se entorpeciera por culpa de un viejo edificio que probablemente seguiría en pie hasta que murieran todos los que en él habitaban y la siguiente y la siguiente generación. No había caso en observar, el placer se hallaba en el sonido.
 
3
 
Había llevado las flores el día anterior y ya estaban marchitas. De nuevo se oye el piano de aquel viejo del apartamento justo encima del suyo. A ella le gusta pero la comunidad de vecinos está apunto de sacar a patadas al pianista del edificio. Le pidieron una firma el otro día y ella se negó. En esos días la música del pianista resulta más poderosa que antes, como una ola que la alcanza y la arrastra hasta el océano abierto en calma. Tanta libertad le da miedo y sin embargo es lo que más desea. Mientras el viejo mueve sus dedos ella se sirve el chocolate caliente en un pocillo con gatos pintados. La lluvia se desliza por la ventana.
08 gennaio

Copia de un poema

Esta entrada es la copia de un poema, de Héctor Rojas Herazo.
 
Para V.
 
POEMA DE LA PROFUNDA DESPEDIDA
 
Por última vez
toma el íntimo fuego de mis manos
y el brillo de mis ojos en tu cuerpo.
No olvides la manera que teníamos
de andar entre los seres
y de mirar el agua y las palomas.
No olvides el color de los almendros
ni el ojo de las bestias
ni el brocal de los pozos conocidos.
Por última vez
toma esta torre y esta tarde amada
que se irán con tu sangre para siempre.
Toma el sabor maduro de los frutos
y el color de mi piel y de mi traje.
Por última vez
contempla la estatura de mi cuerpo,
la forma de mis labios
y el beso de mi voz en tus cabellos.
Por última vez
bebe el sonido transparente y vago
del cielo entre los árboles inmensos.
Y recuerda la lluvia y los caminos
cuando éramos los dos una mirada
repetida en la niebla por el viento.
No olvides las palabras detenidas
como pájaros ciegos y vencidos
ni el latido profundo de mis venas
al dejar nuestras huellas en la arena.
Recuerda la frescura de los cántaros
a la hora del azahar y de los besos.
No olvides las estrellas
miradas por los dos bajo la bruma.
Ni olvides mi manera
de ser feliz ante los hechos simples:
de tirar piedrecillas en el agua
de cantar en la yerba
o de mirar el vuelo de las nubes
en el húmedo cielo de tus ojos.
Ahora sabrás esta costumbre mía
de regalarte cosas fugitivas:
el aroma de un huerto, la mañana
durmiendo sobre un lirio estremecido,
una palabra vaga
o una espiga sin savia ni sentido.
Por última vez
toma el dolor de este silencio mío,
toma la oralidad de mi agonía;
mira el muro de yedra envejecida,
el patio solitario
y esta breve colina donde flota
el herido temblor de mi pañuelo.
Escucha siempre este secreto llanto
que resbala sin rumbo por mis huesos.
Toma mi soledad y mi dulzura
y viaja con mi nombre hasta la muerte.
 
 
01 gennaio

Es primero de Enero

Es primero de enero y me pregunto si existe un día más aburrido. En cualquier caso fue un día (bueno, todavía sigue siendo) para dormir, leer y pensar. Es inevitable pensar qué se hizo el año pasado, qué pasó, qué sentí, etc. Me extraña cómo de un día para otro mentalmente todo es nuevo: el tiempo, el espacio, las promesas...
 
Mi 2005 fue estupendo porque estuvo lleno de altibajos, fue un collage de sentimientos nuevos y de otros que estaban sepultados y despertaron. Odio el estado de estupor en que no siento nada, en que el tiempo es como una sustancia viscoza que me mantiene inmóvil. El 2005 por otro lado fue un año de mucho movimiento: decidí salirme de periodismo por mi salud mental y física y entré a editorial en el segundo semestre del año y puedo decir que encontré mi gremio (un saludo a Melissa) y fue lo mejor que pude hacer; debido a ese cambio encontré a una amiga muy especial (un segundo saludo a Melissa); vi la mejor materia de la carrera: Taller de escritura I con Margarita Valencia; vi la electiva de piano y por fin tuve acercamiento con lo más parecido al instrumento (una clavinova) y aprendí muchísimo; vi una clase con Piedad Bonnett (nada más que agregar); me reencontré con Tori Amos por muchos años perdida en mi piscina de recuerdos; compré muy buena música (referencia al punto anterior); volví a ser muy amiga de Moni  y de Vero y me hice muy amiga de Felipe Costa, el "Pollo"; leí y releí muy buenos libros; trabajé y con el sudor de mi frente gané varios sueldos; fui más a cine; me lancé a escribir poesía y dejé a la narrativa descansando; abrí este space y un fotolog; fui al concierto de Bajofondo con él, quien, después de todo, fue lo mejor de mi año.
02 dicembre

Testimonio de un robo no visto

Hoy me robaron. Me robaron todo, y todo es: mi maleta. Donde llevaba mis cds, también iba el sueldo que reclamé esta mañana, iban mis gafas oscuras, iba mi discman y mi celular. Pero mis cds fue lo peor, y el sueldo claro, porque ya sabía que lo iba a gastar en completar la colección de Amos que ahora está en ceros y en libros. El regalo de navidad de mi para mi se jodió.
 
Estaba Ana en la cafetería del edificio x de su Universidad. Estaba ella y dos amigas. Hablaban. La maleta de Ana descansaba a sus pies y ella aunque estaba pendiente no estaba mirándola cada minuto con paranoia porque todavía confiaba que era un poco más seguro estar en la universidad a un chuzo en la 13. Cuando Ana fue a pararse porque era hora de encontrarse con V la maleta había desaparecido, así, como por arte de magia. Ya había tenido ella pesadillas con eso, entre sus temores más oscuros estaba ese: que le robaran la maleta con sus cds adentro. Y sucedió.
 
Me robaron la puta maleta-pensó Ana y también lo dijo, lo dijo fuerte para que oyeran los que estuvieran ahí, en caso de que el ladrón saliera de su escondite e intentara escapar. Pero el ladrón ya estaba lejos, seguramente ya estaba en algún bus preguntándose quién carajos era esa Tori Amos que se repetía por el infinito en los discos de esta chica, y miraba la jugosa billetera felicitándose en su mente por su gran astucia y habilidad para el hurto. Tal vez estaba oyendo a Mick Jagger diciendo 'in the streets of love and they're full of tears...'. Yo era la que estaba full of tears, todavía adentro porque la rabia, el descontrol y las ganas de partirle la cara al ladrón se sobreponían.
 
Hubiera preferido que me atracaran y verle la cara al ladrón-le dije a mi amigo Luis con el que hablé por msn luego. Él dijo algo parecido al mismo tiempo. Una forma muy baja de robar. Te ven con tu maletita en los pies y aprovechan para joderte la vida. A mi me jodieron la vida por un largo tiempo porque recuperarse de esa nostalgia (los cds por Dios!) va a ser muy difícil. Ni siquiera fui testigo de mi propio robo y eso me da rabia. El ladrón como un fantasma se llevó mis pertenencias, se llevó mi música.
 
Ana inmediatamente después de ser consciente de que era víctima de robo bajó las escaleras esperando a que como en dibujos animados viera a un hombre de antifaz y guantes de cuero con una maleta adidas al hombro. Pero no, había solo futuros abogados y un montón de muchachos que estaban celebrando su grado de colegio. Señor, me acaban de robar mi maleta- le dijo Ana angustiada. 'Yo les he dicho que no dejen las maletas botadas' dice el hombre de cara alargada, desgarbado con un radioteléfono en la mano-Cómo es?. Es azul y dice adidas en anaranjado- le respondí. 'Estamos pendientes'- dijo y calló como diciendo, forget it honey...Subí de nuevo a la cafetería, le dije a mi amiga Melissa que llamara a mi celular que yo había dejado en discreto. El ladrón no contestaba ni iba a hacerlo luego de ver semejante botín.
 
Salí a la séptima. Tal vez estaba por ahí, huyendo...No, nada de eso. En estos casos siempre te preguntas 'tal vez esté o tal vez hizo, o puede que', es la esperanza después del implacable hecho. Ana lanzaba hijoeputazos por toda la universidad, maldiciendo al ladrón NN. Se encontró con su amiga Vero en las escaleras del túnel y dejó salir el 'Vero! Me robaron la maleta!'. Vero hizo cara de aterrada. Richard, su amigo/profesor me dijo que debía ir a la oficina de seguridad de la universidad. Así lo hice. Me encontré con un señor muy amable rodeado de otros señores amables que me miraban con lástima después de contarles que ya no era dueña de nada. Tienes que hacer una carta a un señor Pérez (efectivamente ese era el apellido, no estoy inventando) contándole lo sucedido, luego bloquear el carnet en la biblioteca, hacer el denuncio en la policía y luego ir a admisiones. Fue inevitable recordar a Kafka, desde el momento en que me encontré con el portero que me culpaba y ahora con estos trámites inútiles porque sabía que la maleta y todo lo que contenía estaban perdidas.
 
Fui a la biblioteca y le expliqué a la señora que atendía sobre el robo de mi carnet. Lo bloqueó y siguió haciendo sus tareas. Bajamos con mis amigas, las que estaban conmigo en la cafetería, a la 13 y caminamos hacia el puesto de policía. 'Para denunciar un robo señor. Es que me robaron la maleta'. A la vuelta, en la esquina'. Dónde?. Ahí, ahí. El chico policía decía entre risitas. Qué momento para bromas imbéciles. Di la vuelta y entré a un cuartico oscuro. Detrás de un estante atendía una mujer. Me entregó el formulario del robo de los papeles y otro para el de los "elementos robados". 'Me presta un esfero?'. 'Se lo llevaron, tiene que comprar uno'. Y me enseñó un recipiente lleno de esferos. Al final cobró por todo: los formularios y el esfero. Que te roben vale. Llené los papeles y se los llevé al policía. Firmó 2 y me dio las copias. 'Eso es todo?'. Asintió con la cabeza en silencio, como si fuera una operación que repite cien veces al día. Estaba lloviendo. Paola sacó la sombrilla y nos cubrimos con ella. Le dije que iba a ir a la facultad a llamar a mi mamá desde allá y le dije que yo iba sola, que no se preocupara. Nos despedimos y le agradecí por el dinero que me dejó y la compañía. Corrí hacia los ascensores bajo la lluvia. Me encontré con Vero y llamé a mi mamá. La conté lo que había pasado y salieron las lágrimas. Me recogería en el tiempo en que se demorara en llegar.
 
En el carro insultamos al ladrón y hablamos de lo podrida que estaba Colombia. Pero también me decía mi madre que había que tener precaución. Y sí, lo sabía, pero no se podía excusar al ladrón. Hablando con mi amigo Luis discutíamos cómo culpan a la víctima de idiota por desciudar sus objetos personales mientras que al ladrón lo destacan por su viveza e inteligencia en la materia. Tú, el robado, terminas siendo el idiota que "se dejó robar". Y el ladrón sólo hizo su trabajo, a él le excusa su propia condición.
 
Llegué a mi casa y comprobé que todas las cajas de los cds de Tori estaban vacías, también uno de Sarah McLachlan, uno de Jack Johnson, uno de los Stones*...
 
 
*Adjunto fotos de los cadáveres
22 novembre

Pian-no

Entonces, el salón lleno de pianos que no eran pianos sino clavinovas cubiertas de mantos negros como si estuvieran durmiendo en sueño eterno. Sólo una al descubierto, como una doncella escogida pero inerte entre el espacio inerte del salón. Ni siquiera había una corriente de aire que avisara e hiciera caer en cuenta de que se respiraba. Sin embargo, no era necesario que los pulmones avisasen porque el corazón palpitante, furioso, ya lo había hecho, ya la había empapado de sangre llena de miedo.
 
Los dos jueces parecían personajes kafkianos, sentados en la mesa distante, detrás de una línea invisible que connotaba autoridad. Uno de los jueces, de manos enormes, tomó las partituras con desprecio, como una sentencia más para enviarla al proceso. Su acompañante tenía un aire distinto, no tenía una mirada inquisidora como el sujeto robusto, pero ella prefirió abstenerse de mirarlo. Ella confesó con un sentimiento entre verguenza y tristeza que no lo sabía todo. El primer juez la miró de reojo como si ya supiera que ella no sabía nada y él sí.
 
Sus manos de tinte violeta por culpa del frío temblaban. Tenía la lengua seca. Y los latidos más que aumentar se desvanecían como en agonía. La memoria se desentendió de ella, se desentendió de su voluntad y su deseo y la traicionó implacablemente. Sintió lástima de sí misma y no comprendía por qué sus manos en ese instante decidieron ser independientes de su entendimiento. Pensando en lo absurdo de la situación y sintiendo rabia contra sus fraudulentas manos debía continuar. Lo más desconocido resultó lo menos terrible y tampoco lo comprendía. Esas jugadas sucias de su otro yo la dejaron convaleciente. El dolor todavía lo carga pero no sabe soltarlo, así que en vez de hacer música intenta aplacarlo del modo al que siempre recurre: escribir.
 
 
12 novembre

'Las estaciones de la vida': culpa y transgresión

Las estaciones de la vida (Kim Ki-duk, 2003) empieza abriéndonos la puerta a un paisaje primaveral de Corea. Un marco con dos puertas que se abren hacia cada extremo nos dejan ver un lago de aguas tranquilas donde habitan árboles llenos de flores y atrás una majestuosa montaña abraza el paisaje. Es precioso. Siempre he sentido al ver las tierras orientales como China, Japón y en este caso Corea, una extrañeza, un deslumbramiento que me impide respirar bien. Porque es una belleza tan sutil, una sencillez tal que desborda todo grado de comprensión; porque considero que como occidental nunca podré acercarme a la comprensión de oriente. Y es esa inquietud ante ese otro desconocido lo que más me atrae.
 
Ésta película relata la historia de las diferentes etapas en la vida de un monje budista. Empezando el primavera mostrándolo niño hasta la edad adulta ya en su madurez.
 
El niño sale una mañana de la casa flotante donde habita con su maestro hacia las montañas rocosas y en las aguas toma a un pez con las manos y le amarra una cuerda que a su vez sostiene una piedra. El pez instintivamente intenta seguir nadando pero la carga se lo impide y lo arrastra la corriente. El niño ríe con gran efusividad. Luego encuentra una rana y hace lo mismo que hizo con el pez. Las carcajadas se repiten. Por último busca a una serpiente (porque deliberadamente el niño busca a los animales y ejerce su voluntad) y hace lo mismo con ella. Mientras tanto el viejo maestro había estado viéndolo desde unos metros en silencio, con el horror en sus ojos. De modo que el maestro le amarra una piedra a la espalda en la noche al niño. Cuando el pequeño despierta y se levanta se siente incómodo de inmediato y luego se da cuenta de la piedra a la que lo han hecho preso. 'Maestro ¡quítamelo!' le exige el niño. Y el maestro le ordena ir al lago, buscar los animales para liberarlos del peso al que los sometió y si están muertos él cargará con el peso de la culpa por toda su vida.
 
De modo que ese es el inicio de la conciencia de culpa en el niño. Efectivamente va, encuentra al pez muerto y a la serpiente con el cuello degollado por la cuerda, la rana todavía vive y es liberada. El niño llora amargamente, más que por la muerte de los animales porque se da cuenta de que es capaz de hacer mal y que es culpable haga lo que haga.
 
Luego la película nos muestra en verano al pequeño ya crecido, ya adolescente. Una mujer joven, de su misma edad, acude al maestro para que la curen de una enfermedad que parece no ceder ante nada. El maestro le dice a la madre de la chica que cuando sane su alma su cuerpo también lo hará. El chico budista siente una atracción incontenible por la muchacha y con el tiempo en ella también se despierta un interés. Un día mientras ella duerme el joven le mete la mano por debajo de la blusa. Ella se despierta y lo empuja. Entonces el chico empieza a rezar angustiado, casi llorando. Días después el chico se acuesta con ella  en las rocas al lado del lago, en el mismo lugar donde murieron los animales. Él le dice a la muchacha que se vuelve loco si no la ve y no lo comprende. Ella recuesta su cabeza en el hombro de él.
 
En la casa flotante el maestro y su discípulo duermen a un extremo y el marco de una puerta sin paredes marca un espacio. Al otro extremo una habitación del mismo estilo encierra a la chica. Y entonces, el discípulo hace otro acto de transgresión, traspasa la pared invisible y se acuesta con ella. Al romper las barreras invisibles que le impuso su maestro y la mentalidad que seguía hasta ese momento (el budismo, aunque no estoy segura si se podría generalizar de esa manera eso a lo que el muchacho estaba atado) se rompen sus ataduras morales y empieza a cuestionar esas reglas. Por qué le era impedido sentir algo tan intenso como lo que siente por la muchacha, se pregunta implícitamente el discípulo. Su maestro luego le diría "la lujuria despierta el deseo de matar".
 
Lo que más me gustó de esta película y el tema sobre el cual giré mi interpretación fue en torno a la culpa y al discurso moral. Habiendo el día anterior estar discutiendo en una clase sobre Freud y el super yo y Kafka y el sentido de la culpa, mi reflexión se dirigió en la construcción del super yo (la moral) gracias a la influencia de otros (maestro) y la movilidad que a veces tiene esta. El joven discípulo lleva una vida llena de acontecimientos que parecen ir en contra de esa primera perspectiva moral y sin embargo vuelve a ella casi por instinto, como el pez que sigue nadando a pesar de la piedra. Ahora, la culpa es asumida cuando el niño ve que la muerte fue causada por su voluntad y por haber hecho algo cruel, sin embargo, cuando se acuesta con la chica la culpa no florece porque su super yo no lo condena, y por eso vuelve a hacerlo.
 
Además de pensar en todos estos temas, la película me suscitó una reflexión en torno a lo que es el cine y lo que el arte de hacer cine supone. Porque esta clase de películas tiene que haberlas, tiene que existir la opción comercial y la independiente para que aquellos que queramos meditar y cuestionarnos, y además apreciar una fotografía tan hermosa como la de esta película. El cine puede ser diversión y puede ser también un espacio de recogimiento.
 
Foto 1 di 3
Nessun elemento ancora aggiunto.